DOMINGO DE PASCUAS Y RESURRECCIÓN

¡Feliz Domingo de Pascua y Resurrección!
¡Cristo ha resucitado en el corazón de cada uno!
¡Él es nuestra esperanza!

Un día para reflexionar: “El primer día de la semana”. El comienzo de la nueva creación, la primera de las nuevas mañanas. ¿Qué inicia en mi vida en esta Pascua? ¿Qué deseo para esta “semana” que comienza?
“Cuando todavía estaba oscuro”: La madrugada es tiempo de incertidumbre, ámbito propicio para la búsqueda de la luz. Magdalena busca salir de la noche movida por un amor tímidamente esperanzado. Y con ella nuestro corazón, busca encontrar signos de la Resurrección.


Su temblorosa búsqueda descubre una primera respuesta: “vio que la piedra había sido sacada”. Y lentamente, uno a uno los otros discípulos van viendo lo que ella. Tal vez la profundidad de su mirar vaya in crescendo de uno al otro, pero sería interesante situarse en el lugar de Magdalena y tratar de ver lo que ella, la presencia de una ausencia. Jesús está en algún lugar. Aunque el suyo sea un grito de alarma, veo en él el anuncio de que Jesús está presente. Y es la primera de las certezas.
¿Es mía la actitud de búsqueda de Magdalena? ¿Es la presencia de Jesús en la ausencia una certeza para mí? Esta cada vez más profunda intensidad en el ver y el creer es una propuesta que también se me hace, ¿soy capaz de asumirla con todos mis sentidos, con todo mi corazón? ¿Soy capaz de ver la presencia de Jesús en los lugares donde parece faltar? ¿Es esa esperanza la que alienta mi camino, mi presencia entre los jóvenes?