JOSE CAFASSO, SACERDOTE, MAESTRO Y FORMADOR DE SACERDOTES

Hoy 23 de junio de 2022, se cumplen 162 años de la muerte de San José Cafasso quién fue, sobre todo, formador de párrocos y de sacerdotes diocesanos, más aún, de sacerdotes santos, entre los cuales san Juan Bosco.
José Cafasso nació en Castelnuovo d’Asti, el mismo pueblo de san Juan Bosco, el 15 de enero de 1811. Fue el tercero de cuatro hijos.
Don Cafasso realizó sus estudios secundarios y el bienio filosófico en el colegio de Chieri y, en 1830, pasó al seminario teológico, donde en 1833 fue ordenado sacerdote. Cuatro meses más tarde ingresó en el lugar que para él será la fundamental y única etapa de su vida sacerdotal: la Residencia Eclesiástica de San Francisco de Asís de Turín. Habiendo entrado para perfeccionarse en la pastoral, hizo fructificar aquí las propias dotes de director espiritual y un gran espíritu de caridad.


Una feliz expresión de San Juan Bosco, discípulo de San José Cafasso durante 25 años, sintetiza el sentido del trabajo educativo en aquella Comunidad: En la residencia se aprendía a ser sacerdote.
Don José Cafasso trató de poner en práctica un modelo en la formación de los jóvenes sacerdotes, para que, a su vez, fuesen formadores de otros sacerdotes, religiosos y laicos, según una especial y eficaz cadena.
Tres eran las virtudes principales de Don Cafasso, como recuerda San Juan Bosco: calma, perspicacia y prudencia.
Su secreto era simple: ser hombre de Dios; hacer en las pequeñas obras cotidianas “lo que pueda servir para gloria de Dios y bien de las almas”.
Todas las opciones fundamentales de la vida de san Juan Bosco tuvieron como consejero y guía a San José Cafasso.
Pero hay otro elemento que caracteriza el ministerio de nuestro santo: la atención a los últimos, en especial a los encarcelados, que en el Turín del siglo xix vivían en lugares inhumanos y deshumanizantes.
Murió el 23 de junio de 1860, después de una vida totalmente entregada al Señor y consumada por el prójimo. el papa Pío XII, el 9 de abril de 1948, lo proclamó patrono de las cárceles italianas y, con la Exhortación Apostólica Menti nos trae, el 23 de septiembre de 1950, lo propuso como modelo a los sacerdotes dedicados a la confesión y en la dirección espiritual.